El artista puntero fue el encargado de inaugurar estos festejos tradicionales, como pregonero de esta edición, con un discurso cargado de sentimiento y originalidad

 

Las Fiestas y la Romería Regional de San Benito Abad 2026 arrancaron de manera oficial este jueves, con la celebración del tradicional pregón de estos festejos. En esta ocasión, el cantante y pintor lagunero Chago Melián fue el protagonista de esta velada, en la que recurrió a la música y el sentimiento para compartir sus vivencias y transmitir su amor por esta tierra.

 

El acto se inició con la intervención del alcalde del municipio, Luis Yeray Gutiérrez, quien destacó la relevancia del artista homenajeado como “una de las figuras más representativas de la cultura canaria, destacando por una trayectoria única que combina estas dos disciplinas  como formas de expresar la identidad, la memoria y la espiritualidad del Archipiélago”.

 

“Conocido puntero y profeta en su tierra, Chago Melián cuenta con una dilatada y exitosa  carrera, que ha trascendido las islas con actuaciones y giras por España y América. Su compromiso con las tradiciones y el pueblo canario, unido a una vida dedicada al arte, lo convierten en una figura imprescindible del patrimonio cultural de las islas”, concluyó el primer edil.

 

En sus primeras palabras, el pregonero aludió a la propia ermita de San Benito que acogió este acto: “Nos encontramos hoy en este histórico templo, en el corazón de esta noble Ciudad de los Adelantados, para dar comienzo a unas fiestas que forman parte de nuestra identidad y de nuestra memoria colectiva. Cada piedra de este lugar guarda la fe, el esfuerzo y la esperanza de generaciones de laguneros”.

 

Melián continuó su discurso señalando que “mis recuerdos de La Laguna me llevan también a mis años de estudiante en el Colegio San Alberto Magno de Artes y Oficios. Allí tuve la fortuna de recibir clases de uno de los grandes representantes de una familia fundamental en la historia artística de nuestra ciudad: don Rafael Trujillo, perteneciente a la reconocida saga de orfebres laguneros, que tanto contribuyó al patrimonio cultural de Tenerife”.

 

“Pero mucho antes, en mi niñez, ya me había enamorado de La Laguna. Me enamoraron sus calles empedradas. Aún puedo escuchar en mi memoria el gemido de las ruedas de los carros al besar los adoquines de sus calles. Carros tirados por caballos o mulos que formaban parte de la vida cotidiana de la ciudad. Me enamoraron sus casas señoriales, sus tejados cubiertos de verodes y aquellos edificios que, vistos con ojos de niño, parecían sacados de los cuentos y de los libros de fantasía. Y entre todos mis recuerdos, ocupan un lugar especial las romerías de San Benito”, recordó el artista.

 

“Mi madre, Anastasia, me llevó más de una vez a contemplarlas. Recuerdo las parrandas recorriendo las calles. Recuerdo las voces cantando. Recuerdo los timples, las guitarras y las bandurrias resonando entre las fachadas de la ciudad. Recuerdo el colorido de los trajes tradicionales, los bailes y la alegría que abrazaba a todo aquel que se acercaba a contemplar la fiesta”, agregó Melián.

 

Asimismo, el pregonero destacó que “si algo cautivó a aquel niño que fui, no fueron las parrandas ni los bailes. Fueron los barcos. Todavía puedo verme allí, entre la multitud, intentando descubrir todo lo que sucedía a mi alrededor. Como era pequeño, mi madre me levantaba en brazos para que pudiera verlo mejor. Y entonces aparecían aquellos barcos de velas blancas navegando por las calles de La Laguna”.

 

“Hoy, tantos años después, aquel recuerdo sigue vivo en mi memoria con la misma intensidad y ternura. Son imágenes que permanecen para siempre. Son recuerdos que nos ayudan a comprender la grandeza de nuestras tradiciones y la importancia de conservarlas”, resaltó el cantante.

 

En esta línea, el también pintor subrayó que “como lagunero puntero que soy, permítanme esta semblanza de mi niñez por esta ciudad a la que tanto quiero y que fue testigo de una parte fundamental de mi vida. Porque La Laguna no solamente alimentó mis recuerdos, también ayudó a forjar la persona que soy hoy. Por todo ello, puedo decir que La Laguna ha sido mucho más que un escenario en mi vida. Ha sido maestra, inspiración y compañera de camino”.

 

En último término, Chago Melián quiso reconocer, de manera especial, “a todas esas personas que mantuvieron viva la llama de nuestra música popular, de nuestras rondallas, de nuestras parrandas y de nuestro folclore. Porque las fiestas de San Benito no se entienden sin la música, sin el sonido de las cuerdas, sin las voces de las parrandas, sin el timple, sin las chácaras, sin los bailadores y sin tantos hombres y mujeres que durante generaciones han mantenido vivo el legado cultural de nuestro pueblo”.

 

“Gracias a su esfuerzo, San Benito sigue siendo mucho más que una fiesta. Sigue siendo la expresión viva de la identidad de un pueblo que canta, que baila, que recuerda y que celebra sus raíces con orgullo. Y mientras exista una isa que tocar, una folía que cantar o una romería que recorrer, seguirá latiendo el corazón de nuestra tierra”, concluyó.

 

Este acto tan simbólico para la ciudad de San Cristóbal de La Laguna concluyó con la actuación musical del propio homenajeado y otras figuras del folclore canario, quienes interpretaron varios temas de su espectáculo ‘Brezo y salitre’.